Schuld
la palabra alemana Schuld es reveladora: significa a un tiempo “deuda” y “culpa”.
En el caso de Soros, sentimiento de culpa,
lo dudo.
Deuda con Europa: seguro.
Cuando un sinvergüenza, en el mismo fin de semana, coincide con un sabio profesor, creo que es llegado el momento de preocuparse.
What I’ve been arguing for a while is that saving the euro requires two things:
1.- large ECB purchases of peripheral bonds (or at least a declared willingness to do so, to cap yields), and
2.- an indication that the ECB will be willing to allow higher inflation to make adjustment possible.

Ahora las soluciones:
En cambio, si Alemania saliera y dejara la moneda común en manos de los países deudores, el euro bajaría y la deuda acumulada se depreciaríaen consonancia con la divisa. Prácticamente todos los arduos problemas actuales se disiparían. Los países deudores recuperarían la competitividad; su deuda disminuiría en términos reales y, con el control del BCE, la amenaza de suspensión de pagos se disiparía.
(George Soros es presidente de Soros Fund Management).
No por improbable será imposible, pero pasar de ganar a dejarse perder; lo dudo.

Una salida de Alemania sería un episodio único, causante de un gran trastorno, pero soportable, en lugar del caótico y prolongado efecto dominó que causaría la salida de un país deudor tras otro forzada por la especulación y la fuga de capitales. No habría pleitos válidos promovidos por titulares de bonos agraviados. Incluso los problemas de la propiedad inmobiliaria resultarían mucho más soportables. Con una diferencia importante del tipo de cambio, los alemanes acudirían en tropel a comprar propiedad inmobiliaria española e irlandesa. Después de los trastornos iniciales, la zona del euro pasaría de la depresión al crecimiento.
Sin embargo yo creo que es sólo humo.

Y ganar tiempo.
Existe un claro paralelismo entre la crisis del euro y la crisis bancaria internacional de 1982. Entonces el FMI y las autoridades bancarias internacionales salvaron el sistema bancario internacional prestando exactamente el dinero suficiente a los países profundamente endeudados para que pudiesen evitar la suspensión de pagos, pero a costa de provocarles una depresión duradera. Latinoamérica sufrió la pérdida de un decenio.
Escuela de Chicago, pandilla de tuercebotas.
“Porque de otra cosa no sabré, pero de esto… tampoco”.

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